
El número de operaciones se desploma en Madrid y el sector avisa de que el valor de los pisos no se corresponde con la renta real de hogares. En enero las transacciones cayeron un 5% y la estadística apunta a un agotamiento del mercado.
El mercado inmobiliario residencial parece haber entrado en un punto de inflexión tras un 2025 dorado, que ha recordado a los mejores tiempos para el negocio en la antesala de la crisis del ladrillo. En el sector ya reconocen que algo ha cambiado y que el ejercicio en curso no será tan bueno como el pasado y más si el Banco Central Europeo (BCE) se decanta de nuevo por subir los tipos de interés en respuesta a la guerra de Irán.
Pero eso solo sería otro daño colateral que no haría pasar desapercibido al elefante en la habitación que existe desde hace tiempo en el mercado: si las compraventas caen es por los altísimos precios que piden los propietarios en las principales capitales y su falta de correspondencia con la renta real de los españoles.
El retroceso de las operaciones está dejando de ser un hecho puntual. Ayer, el Instituto Nacional de Estadística (INE) reconoció una caída del 5% de las compraventas en enero, pero hay otras estadísticas que ya apuntan desde hace meses a un agotamiento del mercado.
Los notarios, por ejemplo, que disponen de las cifras más afinadas porque tienen acceso a las escrituras públicas autorizadas por el gremio en todo el país, ya mostraron como en el último trimestre del 2025 las compras empezaron a caer a nivel nacional un 1,4% en octubre, un 2,6% en noviembre y un 1% en diciembre.
El Colegio de Registradores, por su parte, también apuntó a un descenso del 7% en las transacciones durante enero, una bajada algo más abrupta que la señalada por Estadística. En el sector no preocupan de momento esos descensos porque no son desorbitados, pero sí permanecen alerta ante la posibilidad de que el mercado pierda fuelle.
María Matos, directora de estudio de Fotocasa incide en que se está entrando en «una fase de normalización» tras un 2025 casi de récord y el mercado continuará así independientemente de que haya una escalada inflacionista de fondo.
«De hecho, el freno puede venir por un agotamiento de la accesibilidad, no por un deterioro macroeconómico. Cuando el problema no está en la financiación, sino en el nivel que han alcanzado los precios, lo que ocurre es que parte de la demanda queda expulsada del mercado y la actividad se modera, aunque los precios no bajen», cuenta la experta.
FUENTE: ABC