
La norma que aspiraba a aliviar la situación de los inquilinos dispara la competencia por cada piso hasta superar el centenar de llamadas por anuncio, según un informe de Idealista.
Tres años después de la entrada en vigor de la ley de Vivienda, el mercado del alquiler está completamente roto y en poco se parece a lo que vaticinaron sus promotores (PSOE, Unidas Podemos y otros socios de la anterior legislatura).
Lejos de bajar, los precios de las rentas se han desbocado, y el ‘stock’ de pisos disponibles en el mercado se ha quedado esquelético, sobre todo en las zonas que han sido declaradas tensionadas por las comunidades autónomas para limitar los precios de los arrendamientos.
Ahora, por cada casa que se cuelga en los portales inmobiliarios, hay 41 potenciales inquilinos que se interesan por ella. En algunas capitales, incluso se supera con creces el centenar de llamadas, que colapsan los teléfonos de propietarios y agencias, una situación sin precedentes.
Esa es la radiografía que hace Idealista cuando el próximo 26 de mayo se cumplirán tres años de la publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE) de la popularmente conocida como ley de alquileres, que aspiraba a ser un bálsamo para los inquilinos y ha acabado siendo una condena, especialmente para los colectivos menos pudientes. Los datos hablan por sí solos. Tras el primer trienio de la norma, las rentas son un 30,7% más caras,
la oferta se ha reducido un 30% y la competencia por alquilar una vivienda se ha más que duplicado.
Paradójicamente, entre las peores paradas están las capitales intervenidas a petición de comunidades y ayuntamientos para poder poner un límite al precio de los alquileres. El caso más explosivo es el de Barcelona,para el que Idealista dibuja una situación desoladora. En la Ciudad Condal, declarada zona tensionada en marzo de 2024, los alquileres son un 18,4% más caros y la oferta se ha desplomado un 69%, donde más en España, mientras la competencia para acceder a cada piso se ha disparado un 241%y ahora hay 99 interesados
por cada anuncio.
«Esta situación está provocando una clara ‘elitización’ del mercado: los propietarios priorizan perfiles con mayores ingresos, estabilidad laboral y más garantías económicas, dejando fuera a jóvenes, familias vulnerables y rentas medias», resumen desde Idealista, donde ponen énfasis en Barcelona, a la que definen
como «la gran paradoja del modelo». «Aunque las medidas regulatorias han contribuido parcialmente a moderar algunos precios, la fuerte reducción de oferta ha disparado la competencia entre demandantes. El resultado es un mercado con precio regulado que es accesible solo a aquellas familias mejor posicionadas, que no tendrían problema en hacer frente a las rentas a precios de mercado», asevera.
FUENTE: ABC